Las brujas son mujeres que practican la magia, generalmente con intenciones maléficas. Tradicionalmente se las asocia con la imagen de una mujer anciana, fea y especialmente desagradable. Sin embargo, entre sus poderes está el de poder modificar su aspecto a voluntad, pudiendo mostrarse como una joven hermosa y deseable. Así, en los cuentos de hadas y las novelas de fantasía existen ejemplos de ambos casos: bellas, como la madrastra de Blancanieves —la mujer más hermosa hasta que lo fue Bancanieves—, o algunas de las brujas de Conan; y aterradoras, como por ejemplo la bruja de Hansel y Gretel.
Según los textos clásicos, se creía de estas hechiceras que tenían la capacidad de transformarse en animales (por ejemplo, lechuzas, búhos y también en gatos, normalmente negros); que podían volar de noche y que practicaban la magia tanto en provecho propio como por encargo de terceras personas mediante hechizos, pócimas o filtros.
Se dedicaban preferentemente a la magia erótica, aunque también eran capaces de provocar daños tales como enfermedades o tempestades. Para potenciar el alcance y potencia de sus conjuros, las brujas se reunían de noche en lugares apartados, preferentamente bosques.
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