Ogros

Un ogro (ogresa en femenino) es una criatura humanoide horrenda de la mitología de muchos países. Suelen aparecer en cuentos populares de hadas en los que suelen alimentarse de personas, especialmente niños y niñas. Cuando son pintados se les suele representar con una gran cabeza, mucho pelo hirsuto, normalmente barba abundante, abultada panza y cuerpo fornido. En la literatura fantástica actual y otros medios suele ser representado como una especie orco gigante.

Etimología

Ogro proviene del frances, posiblemente derivado del latín Orcus, terrible dios del submundo (en italiano ogro es orco). El término fue originalmente usado por Charles Perrault (1628-1703) o Marie-Catherine Jumelle de Berneville, Comtesse d' Aulnoy (1650-1705), ambos autores franceses. Actualmente se cree que la palabra fue por primera vez usada por el italiano Giambattista Basile (1575-1632).

La primera aparición de la palabra "ogro" en la obra de Perrault es en Histoires ou Contes du temps Passé (1697). Más tarde aparecerá en otros de sus cuentos de hadas, muchos de los cuales están basados en los del napolitano Basile. El primer ejemplo de "ogro hembra" aparece como "ogresa" en su versión de La Bella Durmiente.

La Comtesse d' Aulnoy empleó por primera vez la palabra "ogro" en su cuento L'Orangier et l' Abeille (1698), empleando por ver primera una palabra para designar a las crías de la criatura "ogree" en francés, lo que sería "ogroo" en castellano.

También la palabra "ogro" viene de "ugri", la etnia de los magiares. Cuando los magiares llegan a Europa durante el medievo, se dedican a realizar saqueos y pillajes por todo Europa central, llegando a Francia. Su fama de crueles sanguinarios y malvados, permaneció en la mente de la gente de toda Europa.

Ogros en diferentes mitologías y leyendas

De acuerdo con la mitología y leyendas de las gentes del norte de Europa, un ogro es el miembro de una raza de humanoides grandes, fieros y crueles que comen carne humana (niños especialmente). En algunos cuentos son también tímidos y cobardes, con escasa inteligencia, lo que hacía fácil el derrotarlos. Los ogros a veces eran capaces de cambiar de forma a voluntad, en animales u objetos y a menudo habitaban en lujosos palacios o castillos, a veces bajo tierra.

La ogresa suele estar vinculada de alguna manera al agua. Al igual que los ogros, las ogresas poseen grandes cuerpos y poca inteligencia, con la salvedad de que suelen ser menos perniciosas hacia los humanos.

En los países escandinavos no emplean la palabra "ogro"; en esos lares tienen a los trolls para representar el rol de los ogros en sus cuentos de hada. Los trolls viven en montañas o castillos lejos en la foresta, donde amasan grandes tesoros. Los cuentos de hadas escandinavos representan a los troll como gigantes con facciones monstruosas, aunque en las tradiciones de las zonas más meridionales escandinavas, los troll son más humanos tanto en forma como en costumbres.

En muchos cuentos de hadas japoneses inspirados en mitología y religión aparecen los oni, criaturas similares a los ogros. Momotaro, es un ejemplo incluyendo la aparición de onis de color amarillos, azules y rojos, con cuernos y armados con bastones de hierro.

La mitología pigmea, incluye a los Negoogunogumbar, unos ogros que devoran niños. En Cantabria hay un ogro ciclópeo conocido como ojáncano, que aunque no come personas, si es una criatura de extrema maldad. En la cultura musulmana antigua, el ogro es también un vampiro como se relata en un cuento sobre un derviche llamado El ogro y el sufí.

Criaturas similares a los ogros pueden verse en las tradiciones tribales de los indios norteamericanos en la forma de gigantes devoradores de hombres. Estos están relacionados con las leyendas de Pie Grande, un ejemplo puede ser el Wendigo.

En el clásico El gato con botas, un gato se burla de un ogro que cambia de forma. Otros cuentos de hadas que incluyen ogros son Pulgarcito o Las habichuelas mágicas, entre otros.

Ogros en la ficción actual

La literatura infantil está llena de ogros y princesas secuestradas, que son rescatadas por valientes caballeros o tal vez campesinos. Los ogros son populares en la fantasía, como en Las crónicas de Narnia de C.S. Lewis así como en diversos juegos de fantasía.

El protagonista de la película Shrek es un ogro. Aunque no es el ogro estereotipado, Shrek no es un villano, solo un ogro que vive en un pantano y que no quiere que lo molesten.

En la serie de dibujos animados Digimon, se hacen múltiples referencias a bestias míticas, de ahí que Ogremon sea claramente un ogro que ataca a sus rivales con un bastón.

En las crónicas de Xanth de Piers Anthony, los ogros son bestias idiotas de gran fuerza que se comunican por rimas.

En los libros de Dragonlance, los ogros son humanoides malvados que sirven a los dioses de la oscuridad, destacando especialmente por su crueldad. En Kaz el Minotauro uno de ellos persigue al protagonista.

En las crónicas de Spiderwick, también aparecen ogros, siendo en su quinta entrega de la saga uno de ellos el principal antagonista.

Otro ejemplo de los ogros japoneses son los que protagonizan los 4 OVA de "Ogre Slayer". Onikirimaru, el protagonista de la serie basada en el manga de Kei Kusunoki, es un ogro con apariencia de humano que está destinado a matar a los de su propia especie para ser completamente humano.

En la saga de Warcraft los ogros son grandes criaturas humanoides, gordos, de una o dos cabezas, bastante estúpidos y diabólicos. Son parientes sercanos de los orcos en el mundo de draenor (como una referencia a su relación etimológica en la mitología) y en muchas ocasiones aparecen aliados con los orcos.

Ogros en los juegos actuales

Los ogros aparecen en muchos de los juegos de rol con ambientaciones fantásticas así como en juegos de ordenador, como puedan ser Dungeons & Dragons, Warhammer Fantasy, Warcraft, Magic the Gathering, Heroes of Might and Magic o Two Worlds. En todos ellos comparten un común denominador: los ogros son grandes humanoides, de aspecto más o menos humano de gran fuerza y con hábitos alimenticios "irregulares".

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